Muchas vitaminas y ninguna eficacia
"Es una perdigonada de vitaminas y aminoácidos, pero lo considero un fraude porque no tiene nada que le diferencie de multivitamínicos convencionales, con la diferencia de que estos últimos superan controles", afirma Rafael de la Torre, director de la Unitat de Recerca en Farmacologia del Institut Municipal d'Investigació Mèdica
(IMIM) de Barcelona, tras haber analizado las pastillas FPS Brain a petición de La Vanguardia.
Aunque el análisis confirmó la veracidad de las cantidades y elementos descritos en la etiqueta del producto, para De la Torre "no está demostrado, ni lo podrían demostrar, que este compuesto tenga ningún efecto apreciable en el rendimiento de los jugadores".
Otra diferencia notable respecto a los complejos vitamínicos disponibles en farmacias, denuncia De la Torre, está en el precio:
"una caja de un polivitamínico similar cuesta en la farmacia de 5 a 12 euros, y a esto le dan un toque de marketing, dicen que es para videojuegos y lo cobran por 23".
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Dopaje para el videojuego, una nueva amenaza
25/08/2008 15:24 | Enviado por webmaster2 | Link permanentes | Riesgos de Internet, Riesgos de los videojuegosFuente: Xavier Aldekoa (lavanguardia.es)
¿Cuando juega al Mario Bros no consigue acabar con el malo de la última pantalla? ¿Su equipo del FIFA 98 jamás pasa de cuartos? ¿Seguiría gastando malas pulgas en el GTA IV toda la noche pero le puede el sueño? Si la respuesta de seguir practicando o intentarlo después de un buen descanso no le parece suficiente, un creciente mercado que busca a sus clientes a través de internet le ofrece otra opción: pastillas para conseguir ser mejor jugador de videojuegos.
El IMIM analiza el producto para 'La Vanguardia'
La empresa alemana Tomarni,
especializada en productos de
corte gamer, lanzó al mercado el
pasado enero las pastillas FPS
Brain, que, según aseguran,mejoran
el rendimiento y la velocidad
de reacción de los videojugadores.
También en Japón hay jugadores
que recurren a productos
farmacológicos y la empresa
Kyowa-Yakuhin comercializa las
píldoras Game Suppli para, según
dice, facilitar la concentración
y aliviar el dolor de ojos.
Pero las dificultades de control
de este tipo de productos vendidos
por internet y el perfil adolescente
de muchos de sus potenciales
consumidores generan desconfianza.
Tras analizar qué contienen
las pastillas FPS Brain a
petición de La Vanguardia, expertos
en farmacología califican de
fraude un producto que a dosis
bajas no tiene por qué afectar al
rendimiento de los videojugadores
más allá del efecto placebo y a
dosis altas puede ser perjudicial
para la salud, sobre todo en adolescentes.
Pero la oferta de estimulantes
no se reduce únicamente a píldoras.
Páginas web especializadas
hierven con un mercado de productos
revitalizantes para, supuestamente,
hacer desaparecer
la sensación de cansancio o mejorar
la concentración y habilidades
del videojugador. La variedad
es enorme: bebidas con taurina,
chicles y caramelos con guaraná
y hasta pipas o jabón de manos
con cafeína.
En el caso de los últimos estimulantes
gamer en llegar al mercado,
las pastillas, el envoltorio
no ayuda a generar confianza. Un
vistazo al frasco de 60 pastillas
FPS Brain, negro y con letras verdes, detecta una advertencia a navegantes
en un lateral de la etiqueta:
"No aconsejado para niños
o mujeres embarazadas".
Diez días atrás, al encargar las píldoras
desde una web alemana, sólo
se solicitaba una dirección y
un número de VISA con 23 euros
disponibles.
Thomas Strasburg, portavoz
de la empresa germana Tomarni,
fabricante de FPS Brain, asegura
que sus productos no tienen efectos
secundarios y, recuerda, tienen
certificado ISO 9001. Pese a
la advertencia del frasco, Strasburg
admite que su consumidor
tipo engloba a jugadores adolescentes.
"Nuestro típico cliente tiene
entre 16 y 25 años, son jugadores
de videojuegos y algunos acuden
a campeonatos, pero también
hay quien lo utiliza durante
un intensivo periodo de estudio o
para hacer un trabajo creativo",
señala.
Aunque el consumo de estimulantes
entre jugadores de videojuegos
está extendido en países
como Estados Unidos, China, Japón
o Corea del Norte, en el caso
del FPS Brain, de origen europeo,
sus principales compradores
provienen de Alemania, Francia,
Reino Unido y los países escandinavos.
Pero España ya se está
situando entre los países con
mayor demanda. Según Strasburg,
de los 10.000 frascos vendidos
desde enero, unos 1.500 han
sido enviados vía internet a nuestro
país.
Un auténtico despilfarro si nos
atenemos al veredicto del investigador
Rafael de la Torre, director
de la Unitat de Recerca en Farmacologia
del Institut Municipal
d'Investigació Mèdica (IMIM)
de Barcelona. Tras analizar las
píldoras FPS Brain en su laboratorio,
no duda en calificar de fraude
un producto que "no se diferencia
en nada de un polivitamínico
que encontraríamos en la
farmacia, y encima quiere hacer
creer que está hecho para un
usuario específico". Según el investigador,
se trata de una amalgama
de vitaminas B, ácido fólico,
lecitina de soja, aminoácidos
como la L-glutamina –muy popular
entre los culturistas– o la L-tirosina
y una presencia casi testimonial
de cafeína, con tan sólo 5
miligramos (una taza de café contiene
entre 40 y 90 miligramos).
Aunque De la Torre admite
que la composición y las cantidades
de FPS Brain no deberían suponer
un problema para la salud,
exhorta a no bajar la guardia.
"Nadie debería tomar este tipo
de productos sin prescripción
médica. A según qué edades, sobre
todo inferiores a los quince
años, si se toman dosis elevadas o
de una manera crónica cuando
realmente no se necesita, puede
ser perjudicial", explica. Para De
la Torre, es difícil aventurar posibles
problemas porque se trata
de un compuesto vitamínico compuesto
de ingredientes "muy baratos
y no patentables", lo que genera
un vacío de estudios sobre
sus posibles daños.
Coincide en el diagnóstico su
compañero Joan Ramon Laporte,
director del Institut Català de
Farmacologia, que define al FPS
Brain como "un multivitamínico
de lo más banal", y descarta la peligrosidad
de este producto concreto
a la luz de los resultados
del análisis, aunque advierte que
otros pueden tener más riesgos.
"Me quedo más tranquilo cuando
el análisis confirma que de verdad
son estos ingredientes y estas
cantidades; si no, nunca se sabe",
asegura. Y es que para Laporte
el verdadero problema del consumo
de este tipo de productos
es que animen a buscar otros que
sean más efectivos en la red, donde
no hay ningún control. "Eso es
más preocupante, porque algún
desaprensivo te puede vender
cualquier cosa. Hay que educar a
los niños en que lo que se encuentra
en internet no es la solución y
acabar con la idea consumista de
que pastillas es igual a salud o
rendimiento", concluye.
