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Alrededor de un 50% de los videojuegos presenta una temática violenta inapropiada para menores de edad
28/12/2006 13:30 | Enviado por webmaster2 | Link permanentes | Riesgos de los videojuegosFuente: (diariobahiadecadiz.com)
Los videojuegos se han convertido en regalos recurrentes en cualquier época del año, y más aún en las fiestas navideñas. Cuentan con multitud de aficionados en todo el mundo, tanto menores como mayores de edad. Así, ya hace tiempo que no son considerados las videoconsolas y los videojuegos como productos propios de la población infantil. Es decir, cuentan con compradores de todas las edades. Al respecto, la Unión de Consumidores ha llevado a cabo un estudio entre más de un centenar de juegos para llegar a la conclusión de que casi un 50% de los mismos presenta una temática poco apropiada para los jóvenes. Por ello, se demanda una necesaria legislación específica para los videojuegos, “estableciendo un control más severo en cuanto al acceso de menores de edad a los mismos, y evitando la situación actual de descontrol”. Del mismo modo se añade que no todo está en manos de las Administraciones públicas o las compañías del sector, y los padres deben ser más vigilantes con los juegos que entretienen a sus niños, ya que “su uso debe ser un aspecto más de la educación de estos”Los videojuegos se han convertido en regalos recurrentes en cualquier época del año, y más aún en las fiestas navideñas. Cuentan con multitud de aficionados en todo el mundo, tanto menores como mayores de edad. Así, ya hace tiempo que no son considerados las videoconsolas y los videojuegos como productos propios de la población infantil. Es decir, cuentan con compradores de todas las edades.
Por toda esta variedad en ofertas y por la agresiva publicidad que presentan, los videojuegos están considerados, hoy en día, como una de los principales entretenimientos para nuestra sociedad. Más aún para los más jóvenes, que, presentan importantes riesgos en cuanto a la temática
violenta que tienen algunos de estos videojuegos, como se ha constatado en el informe presentado por la Unión de Consumidores, según se ha informado a DIARIO Bahía de Cádiz.
Este estudio, sobre 111 videojuegos diferentes, ha analizado las edades recomendadas, la temática y la existencia o no de violencia en los mismos. “Y, sin duda alguna, a raíz del mismo, hemos llegado a importantes conclusiones en cuanto a los videojuegos, que, posiblemente, van a venir bien de cara a las próximas compras navideñas”, asegura esta asociación de consumidores.
Los videojuegos nos están exentos de críticas y de bondades. Son muchos los que opinan de los mismos, tanto bien como mal, y, la Unión de Consumidores de Cádiz también quiere ofrecer su opinión respecto a los mismos.
Los que defienden a los videojuegos, argumentan, entre otras, las siguientes ventajas: Favorecen la organización espacio-temporal; Ayudan a mejorar los reflejos; Conllevan un instinto de superación, a medida que se van pasando fases del videojuego y se van consiguiendo logros; Estimulan la concentración de quien los usa; Quien los usa aplica estrategias; No necesitan conocimientos previos, son fácilmente jugables; Aportan satisfacción a los jugadores al ir pasando de fases en ellos, lo que provoca un aumento de a autoestima; o en algunos casos, incluso, puede haber un reconocimiento social por parte de otros jugadores.
Pero, como esta forma de ocio de hoy en día también cuentan con detractores, y los que los atacan señalan como inconvenientes en los mismos a: Su elevado precio, que puede conllevar un factor de discriminación entre los consumidores que no pueden acceder a su compra; Existe la posibilidad de que afecten al sistema nervioso; Ofrecen valores inadecuados, nada recomendados para que estén al alcance de los menores de edad. En este sentido, es muy visible la presencia de violencia en estos videojuegos, lo que no nos parece adecuado para los menores de edad que los utilicen. Así, hay ya importantes informes de organizaciones que critican a los videojuegos por este tema; Fomentan la falta de atención en cuanto a quien lo esté usando a todo lo que no sea el videojuego; y, también, algunos señalan que podrían estar ayudando a los graves problemas de obesidad que está provocando en la población infantil por los largos periodos de inactividad delante de la pantalla del ordenador o de la videoconsola; Pueden provocar la adicción de quien los usa. El enganche a los videojuegos puede provocar estrés, fatiga ocular, dolores musculares, etc. Al margen de provocar esto importantes trastornos de la personalidad y de la conducta; o flexibilidad en cuanto a las edades recomendadas. En muchas ocasiones nos encontramos videojuegos nada apropiados para niños de 3 y 7 años.
En la Unión de Consumidores de Cádiz señalan que mantienen “una postura intermedia, es decir, dejar que nuestros hijos jueguen con ellos, pero, eso sí, siempre y cuando se eviten los videojuegos violentos, sexistas, discriminatorios, etc, así como, que los mismos sean a adecuados a la edad de los usuarios”.
El problema con respecto a este tipo de productos es que casi no existe legislación al respecto. Sólo algunas Comunidades Autónomas hacen alguna mención a los videojuegos, si bien de una forma vaga.
Existe en España una especie de autocontrol por parte de las empresas del sector que es el Código de Información Paneuropea del Juego (PEGI), que resulta válido para diversos países. En este sistema de autocontrol, se clasifican los videojuegos en cinco grupos de edades, siendo esta información recogida en la parte frontal y trasera de los estuches de los videojuegos. Y, también, van a venir pictogramas alusivos a las razones que justifican su clasificación (violencia, sexo, miedo, lenguaje soez, drogas, discriminación).
Desde la Unión de Consumidores de Cádiz, se valora positivamente la adopción voluntaria de este Código PEGI por parte de las empresas, que en el caso español es adoptado por las 15 compañías que pertenecen a la Asociación Española de Distribuidores y Editores de Software de Entretenimiento-ADESE, y también el Acuerdo de colaboración de dicha organización con la Asociación para la Autorregulación de la Comunicación Comercial, que amplía el alcance de las obligaciones asumidas por el Código PEGI y supone un compromiso de responsabilidad respecto a la publicidad de los productos de software interactivo. Sin embargo, “nuestra organización, conjuntamente con otras, argumentamos que resulta necesario dar un paso más. Es decir, que el autocontrol del Código PEGI no es suficiente, habida cuenta de los contenidos que hemos visto en nuestro estudio y que se presentan a menores de edad en los videojuegos”.
Por todo ello, “entendemos que se debería establecer una legislación restrictiva al respecto, evitando, en la medida de lo posible, que estos contenidos estén tan al alcance de la mano, tal y como ahora viene sucediendo”.
Lógicamente, esta asociación indica que “no sólo el control debe ser realizado por las Administraciones Públicas mediante legislación e inspecciones, tal y como solicitábamos en el apartado de legislación, o, de organizaciones e instituciones como la nuestra o las mencionadas en el informe, con la reivindicación de medidas para evitar la situación actual en torno a los videojuegos, sino que, también, los padres y madres tienen un papel fundamental en este ámbito de la vida de sus hijos. Así, los videojuegos, o, mejor dicho, su uso por parte de los niños, debe ser un aspecto más de la educación de estos. No debemos abandonar nuestra responsabilidad como educadores”.
Mediante este estudio, desde la Unión de Consumidores de Cádiz se llega a tres conclusiones claras: Es necesaria una legislación específica para los videojuegos, estableciendo un control más severo en cuanto al acceso de menores de edad a los mismos, y evitando la situación actual de descontrol; La violencia está más que presente en un inmenso número de videojuegos, lo que no nos parece apropiado para que esté tan al alcance de los niños; y en la solución de estas deficiencias, no sólo deben estar las Administraciones Públicas y las empresas del sector, sino también, la ciudadanía en general y las distintas organizaciones e instituciones civiles.
DEMASIADA VIOLENCIA EN EL ESTUDIO
El estudio de la Unión de Consumidores analizó 111 videojuegos, en distintas tiendas, centros comerciales y grandes superficies, llegando a las siguientes conclusiones:
-Hay toda una temática diversa, pero, de toda ella, vemos que en multitud de videojuegos destacan la violencia y la acción.
-En concreto, el 45,9% de los videojuegos analizados presentan esta temática, nada apropiada para menores de edad.
-Una enorme cantidad de videojuegos son recomendados para menores de edad, los cuál, nos parece un dato alarmante, ya que, estos jóvenes, o, en algunos casos, niños, pueden acceder a videojuegos cuyo tema central son los asesinatos, las muertes o las guerras.
-Buena parte de ellos, contienen, bien en su título, bien en algún lugar de la carátula, expresiones como “combate”, “crimen”, “cazador”, “guerra”, “batalla”, etc. Todo ello, para meter más en el papel del personaje al jugador.
-Para empeorar, más aún si cabe, el asunto, el 33,3% de los videojuegos analizados presentan en su carátula algún tipo de arma, siendo las preferidas las armas de fuego.
-Respecto a este punto, con el fin de dar un “mayor protagonismo”, vemos como se venden diversos accesorios para videoconsolas con simulaciones de pistolas, con lo que, desde nuestra organización, criticamos la extremada gravedad del asunto por el supuesto realismo que podrían presentar para los niños.
-También hay que tener ciertas precauciones con algunos videojuegos deportivos consistentes en carreras de vehículos. Hay cierto riesgo en tanto que, en algunos casos, por suerte, son pocos todavía, se incita a correr por las calles de ciudades, a saltarnos normas de circulación, a correr mientras nos persiguen vehículos policiales, etc. Cuestiones que, una vez más lo volvemos a repetir, no son nada apropiadas para menores de edad.
Por toda esta variedad en ofertas y por la agresiva publicidad que presentan, los videojuegos están considerados, hoy en día, como una de los principales entretenimientos para nuestra sociedad. Más aún para los más jóvenes, que, presentan importantes riesgos en cuanto a la temática
violenta que tienen algunos de estos videojuegos, como se ha constatado en el informe presentado por la Unión de Consumidores, según se ha informado a DIARIO Bahía de Cádiz.Este estudio, sobre 111 videojuegos diferentes, ha analizado las edades recomendadas, la temática y la existencia o no de violencia en los mismos. “Y, sin duda alguna, a raíz del mismo, hemos llegado a importantes conclusiones en cuanto a los videojuegos, que, posiblemente, van a venir bien de cara a las próximas compras navideñas”, asegura esta asociación de consumidores.
Los videojuegos nos están exentos de críticas y de bondades. Son muchos los que opinan de los mismos, tanto bien como mal, y, la Unión de Consumidores de Cádiz también quiere ofrecer su opinión respecto a los mismos.
Los que defienden a los videojuegos, argumentan, entre otras, las siguientes ventajas: Favorecen la organización espacio-temporal; Ayudan a mejorar los reflejos; Conllevan un instinto de superación, a medida que se van pasando fases del videojuego y se van consiguiendo logros; Estimulan la concentración de quien los usa; Quien los usa aplica estrategias; No necesitan conocimientos previos, son fácilmente jugables; Aportan satisfacción a los jugadores al ir pasando de fases en ellos, lo que provoca un aumento de a autoestima; o en algunos casos, incluso, puede haber un reconocimiento social por parte de otros jugadores.
Pero, como esta forma de ocio de hoy en día también cuentan con detractores, y los que los atacan señalan como inconvenientes en los mismos a: Su elevado precio, que puede conllevar un factor de discriminación entre los consumidores que no pueden acceder a su compra; Existe la posibilidad de que afecten al sistema nervioso; Ofrecen valores inadecuados, nada recomendados para que estén al alcance de los menores de edad. En este sentido, es muy visible la presencia de violencia en estos videojuegos, lo que no nos parece adecuado para los menores de edad que los utilicen. Así, hay ya importantes informes de organizaciones que critican a los videojuegos por este tema; Fomentan la falta de atención en cuanto a quien lo esté usando a todo lo que no sea el videojuego; y, también, algunos señalan que podrían estar ayudando a los graves problemas de obesidad que está provocando en la población infantil por los largos periodos de inactividad delante de la pantalla del ordenador o de la videoconsola; Pueden provocar la adicción de quien los usa. El enganche a los videojuegos puede provocar estrés, fatiga ocular, dolores musculares, etc. Al margen de provocar esto importantes trastornos de la personalidad y de la conducta; o flexibilidad en cuanto a las edades recomendadas. En muchas ocasiones nos encontramos videojuegos nada apropiados para niños de 3 y 7 años.
En la Unión de Consumidores de Cádiz señalan que mantienen “una postura intermedia, es decir, dejar que nuestros hijos jueguen con ellos, pero, eso sí, siempre y cuando se eviten los videojuegos violentos, sexistas, discriminatorios, etc, así como, que los mismos sean a adecuados a la edad de los usuarios”.
El problema con respecto a este tipo de productos es que casi no existe legislación al respecto. Sólo algunas Comunidades Autónomas hacen alguna mención a los videojuegos, si bien de una forma vaga.
Existe en España una especie de autocontrol por parte de las empresas del sector que es el Código de Información Paneuropea del Juego (PEGI), que resulta válido para diversos países. En este sistema de autocontrol, se clasifican los videojuegos en cinco grupos de edades, siendo esta información recogida en la parte frontal y trasera de los estuches de los videojuegos. Y, también, van a venir pictogramas alusivos a las razones que justifican su clasificación (violencia, sexo, miedo, lenguaje soez, drogas, discriminación).
Desde la Unión de Consumidores de Cádiz, se valora positivamente la adopción voluntaria de este Código PEGI por parte de las empresas, que en el caso español es adoptado por las 15 compañías que pertenecen a la Asociación Española de Distribuidores y Editores de Software de Entretenimiento-ADESE, y también el Acuerdo de colaboración de dicha organización con la Asociación para la Autorregulación de la Comunicación Comercial, que amplía el alcance de las obligaciones asumidas por el Código PEGI y supone un compromiso de responsabilidad respecto a la publicidad de los productos de software interactivo. Sin embargo, “nuestra organización, conjuntamente con otras, argumentamos que resulta necesario dar un paso más. Es decir, que el autocontrol del Código PEGI no es suficiente, habida cuenta de los contenidos que hemos visto en nuestro estudio y que se presentan a menores de edad en los videojuegos”.
Por todo ello, “entendemos que se debería establecer una legislación restrictiva al respecto, evitando, en la medida de lo posible, que estos contenidos estén tan al alcance de la mano, tal y como ahora viene sucediendo”.
Lógicamente, esta asociación indica que “no sólo el control debe ser realizado por las Administraciones Públicas mediante legislación e inspecciones, tal y como solicitábamos en el apartado de legislación, o, de organizaciones e instituciones como la nuestra o las mencionadas en el informe, con la reivindicación de medidas para evitar la situación actual en torno a los videojuegos, sino que, también, los padres y madres tienen un papel fundamental en este ámbito de la vida de sus hijos. Así, los videojuegos, o, mejor dicho, su uso por parte de los niños, debe ser un aspecto más de la educación de estos. No debemos abandonar nuestra responsabilidad como educadores”.
Mediante este estudio, desde la Unión de Consumidores de Cádiz se llega a tres conclusiones claras: Es necesaria una legislación específica para los videojuegos, estableciendo un control más severo en cuanto al acceso de menores de edad a los mismos, y evitando la situación actual de descontrol; La violencia está más que presente en un inmenso número de videojuegos, lo que no nos parece apropiado para que esté tan al alcance de los niños; y en la solución de estas deficiencias, no sólo deben estar las Administraciones Públicas y las empresas del sector, sino también, la ciudadanía en general y las distintas organizaciones e instituciones civiles.
DEMASIADA VIOLENCIA EN EL ESTUDIO
El estudio de la Unión de Consumidores analizó 111 videojuegos, en distintas tiendas, centros comerciales y grandes superficies, llegando a las siguientes conclusiones:
-Hay toda una temática diversa, pero, de toda ella, vemos que en multitud de videojuegos destacan la violencia y la acción.
-En concreto, el 45,9% de los videojuegos analizados presentan esta temática, nada apropiada para menores de edad.
-Una enorme cantidad de videojuegos son recomendados para menores de edad, los cuál, nos parece un dato alarmante, ya que, estos jóvenes, o, en algunos casos, niños, pueden acceder a videojuegos cuyo tema central son los asesinatos, las muertes o las guerras.
-Buena parte de ellos, contienen, bien en su título, bien en algún lugar de la carátula, expresiones como “combate”, “crimen”, “cazador”, “guerra”, “batalla”, etc. Todo ello, para meter más en el papel del personaje al jugador.
-Para empeorar, más aún si cabe, el asunto, el 33,3% de los videojuegos analizados presentan en su carátula algún tipo de arma, siendo las preferidas las armas de fuego.
-Respecto a este punto, con el fin de dar un “mayor protagonismo”, vemos como se venden diversos accesorios para videoconsolas con simulaciones de pistolas, con lo que, desde nuestra organización, criticamos la extremada gravedad del asunto por el supuesto realismo que podrían presentar para los niños.
-También hay que tener ciertas precauciones con algunos videojuegos deportivos consistentes en carreras de vehículos. Hay cierto riesgo en tanto que, en algunos casos, por suerte, son pocos todavía, se incita a correr por las calles de ciudades, a saltarnos normas de circulación, a correr mientras nos persiguen vehículos policiales, etc. Cuestiones que, una vez más lo volvemos a repetir, no son nada apropiadas para menores de edad.
